Tal día como hoy, un 13 de septiembre de 1501, Miguel Ángel
Buonarroti comenzó a esculpir este David, una de las estatuas más famosas del
mundo y de la historia. Realizada en una sola pieza en mármol de Carrara, mide
5,17 metros de altura y pesa más de 5 toneladas (5.572 kilogramos exactamente).
Miguel Ángel tardó dos años en terminarla, aunque la obra no se descubriría a
los florentinos hasta un año después, concretamente el 8 de septiembre de 1504.
Considerada una de las obras cumbre del Renacimiento, está basada en el relato
bíblico de David y Goliat. Se supone que es el momento anterior a que el joven
pastor derrote al gigante con esa honda que en la estatua lleva apoyada sobre
su hombro izquierdo, mientras en la mano derecha sostiene la piedra de la victoria.
Es un clásico de cuento: el triunfo de la inteligencia del humilde, aunque
valiente y estratega, que es capaz de vencer a la fuerza bruta de un poderoso
que además mide 2,70 metros.
El escultor desnudó a su estatua, lo que permite contemplar
un cuerpo atlético en toda su belleza y admirar la tensión de sus músculos y
otros detalles. La estatua original se conserva en la Galería de la Academia de
Florencia; la que está en la plaza de la Señoría de la capital toscana es una
copia realizada también en mármol blanco. Y hay réplicas por todo el mundo:
Londres, Marsella, Colonia, Copenhague, Buenos Aires, Montevideo, Pune, Surfers
Paradise, Ningbo...
